El sector artesanal de Panamá está a punto de recibir un "upgrade" legal. La subcomisión de Comercio, liderada por la diputada Alexandra Brenes, cerró las consultas del Proyecto de Ley 307, una propuesta que busca sacar a la artesanía de la categoría de "recuerdo" para posicionarla como un motor de desarrollo económico real.
Tras escuchar a los artesanos y al MITRADEL, el informe está listo para saltar al primer debate en la Asamblea.
Los "Highs" de la propuesta:
Adiós a la copia industrial: La ley marca una línea roja clara: la producción industrial en serie no es artesanía. Es un movimiento para proteger la autenticidad y el valor del trabajo manual frente a la masificación.
Nuevos nichos: Se amplía la definición para incluir la artesanía contemporánea y, ojo aquí, los productos alimenticios artesanales. Esto abre la puerta a que más emprendedores gastronómicos entren bajo este paraguas de protección.
Exportación en la mira: El proyecto no solo reconoce el patrimonio cultural, sino que busca mecanismos para que el artesano panameño pueda conquistar mercados internacionales con políticas públicas efectivas.
El balance final: Para el emprendedor artesano, este proyecto representa una oportunidad de formalización y protección competitiva. Al reconocer al artesano como un agente de identidad y economía, se sientan las bases para que el "Hecho en Panamá" compita con fuerza y con reglas claras frente a lo importado de fábrica.
