El relevo generacional del emprendimiento panameño está en buenas manos. Durante una gira oficial en el Juzgado Comunitario de Las Trancas, la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, conoció a José Coronado, un estudiante de 11 años con una visión clara de negocio. José no solo ayuda a su mamá, sino que es el motor detrás de un pequeño emprendimiento que ofrece malteadas, helados y flanes artesanales.
Impactada por el empuje del joven, la ministra y su equipo decidieron hacer una parada en su casa para conocer la operación de cerca y brindar respaldo a este negocio familiar que nace desde el esfuerzo y la creatividad.
Lo que debes tener en el radar:
Emprendimiento familiar: El caso de José resalta cómo los negocios en las comunidades del interior suelen ser el sustento de hogares liderados por mujeres, con el apoyo activo de sus hijos.
Visibilidad oficial: Que una ministra de Estado haga una pausa en su agenda para visitar un pequeño negocio envía un mensaje potente sobre la importancia de la economía local de base.
Talento precoz: Con solo 11 años, José ya maneja conceptos de servicio al cliente y producción, habilidades que son oro puro para el futuro profesional del país.
Impacto en Las Trancas: Este tipo de historias inspiran a otros vecinos de la comunidad a formalizar sus ideas y buscar el apoyo de las instituciones.
El balance final: A veces el mejor plan de negocios es simplemente una buena malteada y mucha determinación. El ejemplo de José Coronado en Las Trancas nos recuerda que el ecosistema emprendedor de Panamá empieza en los barrios y comunidades rurales. Si un niño de 11 años puede sacar adelante un negocio de flanes, ¿cuál es tu excusa para no lanzar esa idea que tienes guardada?
